Recorriendo el Norte, día 2. 13 de septiembre de 2016

El día no ha podido empezar peor. El plan inicial era salir a las 06:00 hacia la Playa de Las Catedrales, pero ha tocado pagar la novatada: El camping permanece cerrado de 00:00h a 08:00h, por lo que no he podido sacar el coche.

La primera en la frente, y otro duro golpe en la línea de flotación de mis ánimos, que han amanecido igual de tocados que se acostaron. Al final he decidido dormir un rato para afrontar el día al menos, descansado.

Son más o menos las 10 cuando me despierto, disgustado. Ya está lloviendo sobre gran parte del norte de la península y yo no sé ni cómo afrontar el día.

Me siento a revisar maps y las localizaciones cercanas a la zona donde me encuentro, cuadrando así el día: En primer lugar, visitaré la cascada del Cioyo, luego iré al faro de Illa Pancha y, por último, a fotografiar el atardecer en As Catedrais.

Salgo con el coche con la esperanza de que la lluvia me dé una tregua… Y ojo, 13ºC menos que ayer, cayendo la temperatura en picado hasta los 17ºC.

Llego al aparcamiento de la cascada del Cioyo a través de unas carreteras en un entorno espectacular. Árboles con miles de hojas verdes y amarillas, nubes bajas que cubren parcialmente las montañas, casas típicas con las chimeneas humeantes, vacas… Todo muy bucólico. Pese a la lluvia, decido bajar la ventanilla para oler y empaparme de todo cuanto me rodea. Mientras tanto, suena Carlos Sadness muy suave a través de los altavoces del coche, haciéndome compañía en estos momentos.

Me pongo el chubasquero y, por encima, el poncho. Entre medias de ambos, la mochila, protegida también con su capa de agua, y me pongo a bajar el camino hasta la cascada.

Sigue lloviendo y la senda es difícil, abrupta y el terreno está muy resbaladizo. Menos mal que alguien puso estacas de madera y unas cuerdas para ir sujetándose, si no, conociéndome, me caigo más de una vez (Y de dos).

Es complicado moverse alrededor de la cascada al encontrarse todo mojado. Además, pese a que la lluvia es suave también es muy constante. Espero un rato a ver si escampa mientras contemplando el paisaje… Pero no. Al final, termino por montar la cámara y los filtros dentro del propio poncho como buenamente puedo, además de proteger el objetivo con una pequeña toalla de microfibra.

La lluvia afloja, por lo que, ayudándome de las viseras del porta de LucrOit, puedo hacer algunas fotos sin que se mojen los filtros, pero no disfruto.

Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 30 segundos – ISO 250 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest
Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 30 segundos – ISO 200 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest

Emprendo camino de vuelta. Si ya fue duro bajar, no digo nada de subir. Cuando llego al coche estoy empapado en sudor, deseo con todas mis fuerzas que sea la única ruta así.

Cada vez cae más agua. Las vistas de camino a Ribadeo son brutales mientras estoy por carretera de montaña. Uno de los paisajes más idílicos que he visto hasta ahora en mi vida: Grandes casas de piedra cercadas por vallas de madera oscura, con decenas de vacas pastando en las inmensas extensiones de hierba.

Al fin llego al faro de Illa Pancha. Diluvia. A estas alturas mi ánimo se encuentra bajo cero. He llegado, incluso, a hablar con Víctor sobre abandonar el plan del viaje y huir a zonas con mejor tiempo, yendo más hacia el Sur. Me lo planteo muy seriamente. Hace años que no viajo y estoy aquí, sólo y sin poder bajarme del coche… ¿En serio?

De repente deja de llover. Voy corriendo con el equipo montado en mis manos: Trípode, cámara, filtros y la toallita por encima.

Hago cuatro o cinco fotos y me retiro de nuevo al coche. Ha vuelto a apretar la lluvia, esta vez con más fuerza que antes.

A la que para, vuelvo a salir corriendo y hago otras cuantas tomas, cuando pasa algo “épico” (Bueno, quizá escrito pierda intensidad, pero en el momento lo fue): Programo una foto de 1’ y 20” y cuando queda un segundo se pone a diluviar. En serio, el caos. Cubro el equipo lo máximo que puedo con la toalla y mi propio cuerpo mientras que corro hasta el coche. Llego chorreando, literalmente, pero el ánimo ha cambiado drásticamente.

Exif: Nikon D610 – f/11 – 25 segundos – ISO 100 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech
Exif: Nikon D610 – f/8 – 30 segundos – ISO 100 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech

Vuelve a parar de llover y esta vez voy corriendo a por encuadres diferentes. Creo haber conseguido alguna de las fotos del viaje, con la aparición del arco iris. Esta última hora y pico me sube la moral hasta los topes: ¡¡Nos vamos a por “Las Catedrales”!!

Exif: Nikon D610 – f/8 – 25 segundos – ISO 160 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech

Aparco en As Catedrais. De nuevo cae agua intensamente. Dejo pasar una hora esperando en el coche, el horario aprieta y el atardecer no espera a nadie… Y justo en el instante que decido volver al parking… ¡Para de llover! ¡Incluso han aparecido claros en el cielo!

Lo vivido en “Praia de As Catedrais” es la ostia. Es justo esto lo que me hace amar la fotografía. Emocionarme con los cielos, el mar, las rocas, los colores, el olor, las nubes a la fuga… Y aquí, en un entorno precioso como son Las Catedrales. Azules, violetas, naranjas… El atardecer ofrece todo su catálogo cromático. Espectacular.

Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 30 segundos – ISO 500 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech
Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 45 segundos – ISO 400 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech
Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 95 segundos – ISO 400 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech
Exif: Nikon D610 – f/5.6 – 60 segundos – ISO 100 – 14 mm – Samyang 14 mm – Portafiltros LucrOit + ND 3.0 Firecrest + Degradado suave 0.9 Hitech

Para poner la guinda y cerrar el círculo de lo que finalmente ha sido un día más o menos redondo… De vuelta al parking y justo al subirme al coche comienza, ahora sí, la tormenta. Llueve y truena de forma muy agresiva. Cae más agua que en cualquier otro momento del día.

Como broche de oro: Llego al camping y la tienda sigue intacta (Uno de mis miedos era que se inundase y se mojase el interior). Mi ánimo mejora mucho y lo veo todo con otros ojos, pese a que ha sido un día duro y complicado. Y madre mía, esto no ha hecho más que empezar, lo que me espera para las próximas jornadas no parece que vaya a ser más sencillo.

Podéis ver el viaje a través de la serie de videoblogs “Recorriendo el Norte”. Aquí os dejo con el primer episodio: