Muy buenas a todos.
Una de las cosas que me está aportando ésto de la fotografía nocturna es la de poder ir conociendo a gente del mundillo, tanto a través de las redes sociales como en persona. Gente que he conocido y tratado a través de internet como Objetivo Iluminar, Jose Kesada y VRG Fotografía (El señor de la luz), y han resultado no solo hacer unas estupendas fotografías, sino ser unos chavales geniales.

Hace ya unas cuantas semanas, se puso en contacto Víctor conmigo para comentarme el plan de un viaje fotográfico por varias ciudades Españolas, y que una de ellas quería que fuese Cartagena. Así que sin dudarlo me comprometí a hacerle de guía nocturno por ésta tierra, con el objetivo inicial de llevarle a Castillitos.

Pues finalmente vino hace un par de semanas (Un tío estupendo, por cierto!) y para Cabo Tiñoso que nos fuimos de nocturna. Fuimos con bastantes horas de margen para ver todas las instalaciones militares con luz solar, ver encuadres y demás. Y el caso es que pasamos una tarde-noche muy buena (Salvo por un pequeño detalle que contaré al final del post).

Finalmente nos hicimos la composición de lugar, con los distintos sitios que queríamos fotografiar y nos pusimos a ello. Fue enriquecedor, además, por poder ver el método de trabajo de otro fotógrafo nocturno, para empaparme también de su forma de iluminar y demás.

DSC0666“Olvidado”
Exif: Nikon D3100 – f/5.6 – 87s – ISO400 – 11mm – Tokina 11-16 DXII

La primera parada que teníamos programada era un pequeño cañón (En comparación con los dos Vickers principales), situado en la batería del Jorel, casi en la punta misma del Cabo. Balance de blancos cálido, algunas pruebas de iluminación con linterna fría y éste es el resultado.

Después de esto nos fuimos para la fachada principal de la batería de Castillitos, y me llevé un buen regalo de aquí. Coloqué mi cámara encima del trípode, cuando me puse ayudar al compañero a iluminar una toma, el tiempo justo para que una ráfaga de aire me tumbase el trípode, cayéndose la cámara a plomo de espaldas sobre unas piedras. Pantalla rota, mecanismos internos de la cámara estropeados también… Vaya cara que se nos quedó, vaya disgusto.

Aunque bueno, Víctor siguió haciendo algunas fotografías que le quedaban de los cañones y demás, eso sí, ahora yo como mero espectador.

Una noche muy agradable, contento de haber conocido en persona al ‘Señor de la Luz’, y ya quedando pendiente una visita a sus tierras Cántabras en un futuro, en el que ésta vez sea el quién me guía por allí.

Podéis ver sus trabajos en su Facebook, Twitter, en su blog y en su canal de Youtube. Ya os digo, no os lo perdáis que vale la pena!

Y nada chavales, nos vemos muy pronto por aquí.
Un saludo y a cuidarse!